domingo, 21 de octubre de 2012

EPÍSTOLA DEL ENFADO


 
Querido  amigo:
 Como decía Voltaire, “La vida es un círculo de dolores”… y eso lo pensó sin saber lo que nos venía encima en el siglo XXI.  Nos duele todo.  Mi madre dice que está para tirarse al cubo de la basura…no sé si eso será posible por las dimensiones del cubo pero así y todo… tendría posibilidades porque todo lo que nos rodea se está convirtiendo en un vertedero. ¿Quién está transformando nuestra vida en una dolorosa?  El invisible mercado que nos ajusta el cinturón.  Nos aprieta con tal virulencia que los dolores que sufrimos son espantosos.  Nuestro bolsillo se queja sin cesar. Antes estaba medianamente lleno pero ahora…se encuentra solo y sin un céntimo.  Llora por los rincones pidiendo alguna moneda que le sirva de compañía pero el pobre no sabe que nuestro gobernante nos ha dicho que nos tenemos que sacrificar con unos pocos euros para que podamos solucionar esta situación crítica de la economía.
¿Te das cuenta lo importantes que nos hacen sentir?  Somos la salvación y ellos, solamente, nuestros tutores. Nos mandan, dirigen, ajustan… ¡qué felicidad!  Los dolores de cabeza que sufro no son importantes. Los aguanto estoicamente sin medicamentos o pagándolos más caros…hay que salvar la sanidad.  ¿Qué me he roto el fémur? ¡Yo voy a trabajar!  Nueve días tengo como plazo para curarme, de lo contrario mi pobre empresa me tiene que echar porque soy un irresponsable y ellos no pueden seguir adelante. Adelante, sí, aunque si miramos hacia atrás, nuestra vida estaba  repleta  de hipotecas ofrecidas por los bancos con mucha gentileza, para llenar nuestra vida de lujos…casas, coches, placer….pero  ¿qué pasó?, el  boom del que tanto se hablaba estalló y todo quedó en ruinas y nosotros arruinados. Aunque, amigo mío, también decía Voltaire que “la vida es un juego de azar”. Hoy nos toca perder, ayer nos tocó ganar. Sin embargo, a ellos, a los invisibles, el azar siempre les favorece.
El poder, gracias a nuestros votos, toma decisiones siempre pensando en nuestro bien. Por esta razón se enfadan cuando nos manifestamos. No, no está bien reunirse para criticarlos, alzar la voz para decir lo que se piensa. Si ejercemos ese pataleo no vivimos la democracia plenamente.  ¡Qué ignorantes somos!  Únicamente, es sensato reunirse y provocar algarabías en la calle cuando un equipo de fútbol consigue algún triunfo. En estos casos,  nuestros amos no se molestan. Les gusta que estemos entretenidos con esas grandes cosas mientras ellos piensan en cómo eliminar otras que, no nos van a llevar a ninguna parte. ¿Qué te diga un ejemplo?  Espera que piense… ¡Ya lo tengo! Mi hijo ya no podrá ir a la universidad porque la matrícula es tan elevada que no se la puedo pagar.  Si estudia puede criticar y eso no está bien, no señor, es mejor que se entusiasme con otros asuntos que le emboten la cabeza y pueda seguir con más facilidad las directrices que ellos, los de arriba, marcan.
Amigo mío, estas son las circunstancias en las que vivo en la actualidad. No hago más que dar gracias por ser un sumiso ciudadano que no grita y vocifera lo que quiere gritar y vociferar y calla con un silencio que le ahoga y asfixia..
La despedida se acerca  y lo haré como comencé, con una frase de aquel filósofo francés que me está sirviendo como referencia en esta carta: Voltaire. Quizás sea este pensamiento el que me hace congraciarme con la vida. Es el siguiente “Y el rico y el pobre, el débil y el fuerte sufren igual los dolores de la muerte”
¿Estás de acuerdo con él, amigo mío? 
Mi más sincero enfado



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