domingo, 21 de octubre de 2012

INFIDELIDAD


Es sólo un segundo. Tiempo para dejar escapar un deseo o  hacerlo realidad. Dudas, remordimientos. Su mano aprieta con fuerza el pañuelo de seda que su marido le regaló hace ya tanto…Alejandro, sin embargo,  es diferente. Siente su mirada, su cercanía. Los labios aproximándose a los suyos. Un solo beso.  Se deja llevar. El tiempo se para. Su mano deja de sujetar el pañuelo de gasa que lleva al cuello y éste cae al suelo. Abre los ojos y desconcertada constata que todo ha sido un sueño y que lo único que ha quedado de él son sus brazos sujetando con cariño un cojín ajado y descolorido. 

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