domingo, 21 de octubre de 2012

LA VENTANILLA


Me llamó la atención su canción con acento infantil. Su cara estaba apoyada en el cristal y su reflejo  dejaba ver unos grandes ojos que observaban el paisaje que la velocidad dejaba ver.  El túnel obscureció el cielo pero no separó la cara del cristal. Al llegar a la estación, la mano de su madre le señaló el camino a la salida. Le observé. Era ciego. La canción con acento infantil seguía escuchándose entre el deambular de la gente que ocultó al niño


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